Después que se fueron nuestros familiares, Damien, un amigo de Cécile viene para tomar el relevo y así evitarnos hundirnos en la tristeza. Llega el 10 de febrero y, como conocemos bien la ciudad, le damos nosotras una visita guiada. Una vez repuesto del desajuste horario, nos vamos en seguida los tres para Huaraz, pequeña ciudad localizada a seis horas de camino al norte de Lima, en las montañas. Si pues, Damien también vino acá para aceptar un reto: ¡seguir Incahuella en sus proezas!
Huaraz se encuentra a 3080m de altura, entre la Cordillera Negra (lado Pacifico) y la Cordillera Blanca (lado Andes), cuyas cumbres nevadas se alzan hasta 6768m encima del nivel del mar.
Alma caritativas, dejamos a Damien un día para aclimatarse a la altura y deshacerse de su dolor de cabeza. El día siguiente, salimos para una caminata de nivel fácil: Punto de inicio a 3900m con objetivo llegar a la Laguna 69, a 4800m. En resumen, 900m de desnivelación positiva; una fruslería para Incahuella! Mientras estamos preparándonos para ese paseo, nos encontramos con Mathieu e Yohan, dos surfistas aguerridos y curiosos por acompañarnos en las montañas. Así que salimos los cincos de madrugada para esa caminata en el Parque Nacional Huascaran. Los primeros kilómetros se recorren con alegría y mucha gana… pero luego, de poco a poco, la distancia aumenta entre los diferentes grupos. Mientras que Incahuella brinca en la pradera, los chicos tienen el paso cada vez mas pesado y el aliento corto. Las pausas se hacen mas frecuentes y mas largas… Antes de los últimos 200m de subida, escondemos nuestras mochilas atrás unas rocas para aliviarnos un poco. Es asi que Incahuella realiza una escapada digna de Lans Armstrong dopado hasta los ojos y deja plantados sus tres aprendices senderistas lívidos y en crisis de hipoglicemia… ¿Sera nuestra condición física excepcional, o mas bien la altura y la falta de oxigeno que afectan a los chicos, o quizás algo de los dos?
Magnanimas, les esperamos en la mitad del camino para llegar a la cumbre todos juntos. Agotados (los chicos), pero felices (todos), posamos delante de esa maravillosa laguna glaciar para inmortalizar sus primer 4800m! Desgraciadamente, todavía no están al final de sus penas ya que tenemos que bajar ahora… Evidentemente, siguiendo a ese ritmo, nunca llegaremos a tiempo a la caseta de los guardaparques para recuperar nuestras carpas e instalar nuestro campo. Incahuella se va entonces de exploradora, dejando nuestros campeones rezagados. Y afortunadamente para todos, una vez en el camino principal, Incahuella encuentra un vehículo que nos ahorra a todos las tres horas mas de caminata. Al contrario de lo que uno podría pensar, el suplicio todavía no esta terminado ya que este mini-van nos inflige unos 45 minutos interminables de sacudidas hasta romperse la cabeza en el techo y el poto en el suelo!
Después de haber armado nuestras carpas y haber tomado bastantes pastillas para el dolor de cabeza (los chicos), preparamos una cena reconstituyente y con vino tinto porque, de broma, habíamos dicho a Mathieu e Yohan que les prestábamos una carpa en cambio de una buena botella de vino. Tomándonos al pie de la letra, Yohan se acarreó su litro de vino durante toda la caminata! Botella la cual les mando a la cama en seguida!
En breve, saludamos la hazaña de nuestros tres compañeros de senderismo quienes aguantaron ese supuesto “paseo del domingo” el cual era en realidad mucho mas difícil que previsto… ¡Bravo!
PD: Pronto, el episodio 2 de las aventuras de Damien & Incahuella en Perú ;)










