¡Miami Baby!

Con esos edificios gigantescos que vienen a  rascar las nubes y un cielo azul que se refleja en los cristales, la arquitectura de líneas agresivas es muy moderna. Los bólidos hacen zumbar sus motores en las inmensas calles de la ciudad, y de pronto, por la siguiente esquina, Horacio Kane (el pelirrojo para los íntimos) llegara, poniendo y quitándose incansablemente sus lentes de sol… ¡Estamos en Miami!

¿Pero por qué diablo llegamos por acá, donde pensábamos nunca ir? Pues, simplemente porque no existen vuelos directos Quito > St Martin, imponiéndonos una escala de un medio-día.  Después de una inspección por las aduanas ecuatorianas, delante de las cuales tuvimos que deshacer nuestras mochilas (tendríamos el perfil tipo de las jovencitas que cayeron inocentemente en un tráfico de drogas …), nos subimos al avión. Seis horas después,  descubrimos otro mundo, totalmente diferente del que apenas dejamos. Todo acá es opulencia y decadencia. Caminamos al azar en la ciudad que apenas se está despertando (son las 5h). Dos horas de vagabundeo más tarde, seguimos buscando en vano un lugar donde desayunar algo, pero todo está cerrado, somos domingo! Decidimos entonces irnos en el barrio de Miami Beach, por cierto el más moderno y de relumbrón de la ciudad.

Según nuestras vagas estimaciones, queda a unos pocos kilómetros… Pues al final, quedaba súper súper lejos, y nos dejamos caer por fin en la terraza de un Starbucks Coffee, uno de los cafés los menos caros del sitio (¡increíble!).  Luego, seguimos el movimiento de la masa cada vez más grande, hasta llegar en el reino del shopping. ¡Allá vamos!, parece que estamos en Pretty Woman, salvo que es nuestra tarjeta de crédito que paga… Trajes de baño, jeans… es el momento para ponernos de nuevo al tope antes de llegar en los Caribes. Los brazos llenos de compras, terminamos nuestro paseo en la playa. El decorado de películas esta también acá, con su lote de deportistas presumidas, la piel híper bronceada, que están de salida en roller o en bicicleta. Atrás trotan chihuahua retenidos por correas rosas; la mano manicura cubierta por anillos de diamantes, sus dueñas penan para seguirlos tanto sus pechos les tapan la vista…

La hora sigue avanzando  y tenemos que volver al aeropuerto, rumbo para Saint Martin, en las Antillas francesas.

Buildings et cocotiers
Welcome to the USA
La route number one
Y'a du monde là-dedans ???
Comme dans les Experts MIAMI !!!
Après 2 heures de marche éreintantes...
Aussi vrai que les seins en sillicone ! C'est faux, il ne fait pas toujours beau Aussi vrai que les seins en sillicone !
Ca frime grave !

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